Artículos editoriales

Fecha: 03/07/09

La verdad sobre el desempleo en México

Alejandro Gómez Tamez*

México está padeciendo una grave crisis de desempleo. De acuerdo con cifras del IMSS proporcionadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a nivel nacional el número de trabajadores totales registrados en el IMSS disminuyó en 575 mil 716 personas entre mayo de 2008 y el mismo mes de 2009. De este total de empleos perdidos, 528 mil 636 corresponden a empleos permanentes y 47 mil 080 a empleos eventuales. Esto implica que el número total de trabajadores en el IMSS cayó 3.98 por ciento en un año.

 

Esto, aunado a la pérdida de empleos que también se ha dado en la economía informal, ha provocado que la tasa de desocupación en México (serie unificada que calcula el Instituto Nacional de Estadística y Geografía –INEGI-) haya aumentado de 3.24 por ciento en mayo de 2008 a 5.31 por ciento en mayo de 2009. Un incremento de 63 por ciento en el índice de desocupación en tan sólo un año.  Sin embargo, para muchos tal vez llame la atención el hecho de que con todo y que en México vivimos una crisis de desempleo, nuestra tasa de desocupación sea considerablemente menor que la de otros países (tanto en desarrollo como desarrollados)

 

La realidad de las cosas es que en México, la tasa de desocupación no tiene mucha credibilidad, y para muchos una tasa en 5.31 por ciento es demasiado baja para lo extendido que está el problema del desempleo. Como ya se comentó, la tasa de mayo de 2009 fue de 5.31 por ciento, mientras que en el mismo mes en los Estados Unidos ascendió a 9.4 por ciento, mientras que en Canadá fue de 8.4 por ciento, en Brasil 8.8 por ciento y en Colombia 7 por ciento. ¿Significa esto que México tiene una mucho mejor situación laboral mejor que la de estos países? La respuesta en definitiva es claramente que no.

 

Por los datos previamente señalados de una pérdida de casi 600 mil empleos en el último año, no cabe duda de que México atraviesa una severa crisis de empleo. Sin embargo, el nivel de la tasa de desempleo esta por debajo de la de muchas naciones desarrolladas. ¿A qué se debe esto? La razón principal es que en México se utiliza una definición muy estrecha de desempleo, que únicamente considera el desempleo total de las personas, de manera que si uno trabaja apenas una hora en la semana en cualquier actividad lícita, ya no se le considera desempleado.

 

Tenemos que el INEGI ha aplicado normas y recomendaciones internacionales en prácticamente todas sus estadísticas laborales. Históricamente la definición del desempleo abierto aplicada por el INEGI correspondía exactamente con la Organización Internacional el Trabajo (OIT). Esta definía a las personas de 12 años y más que en el periodo de referencia de la encuesta no trabajaron ni una hora a la semana, pero que realizaron acciones de búsqueda de un empleo asalariado o intentaron ejercer alguna actividad por su cuenta.  Sin embargo, cabe señalar que a partir de 2004 el INEGI modificó su metodología y ya no se toma en cuenta a los jóvenes (o niños) de 12 y 13 años que realizan alguna actividad económica.

 

Para muchos esta medida tuvo como resultado hacer que la tasa de desocupación sea más baja de lo que realmente debería ser, ya que la realidad laboral mexicana muestra que hay una cantidad importante de niños que trabajan, tan jóvenes como desde los ocho años.

 

Así pues, además del factor de medición arriba mencionado, podemos preguntarnos ¿Qué es lo que causa que en México la tasa de desempleo sea más baja que en otros países? Tenemos que países como México que no cuentan con una red de seguridad (como por ejemplo, el seguro de desempleo), la gente no puede estar en una situación de desempleo por un periodo prolongado. Tenemos que una persona que no tiene ingresos, va a tener una mayor disposición a aceptar un trabajo menor, aunque sea mal pagado, o realizar cualquier ocupación a cambio de recibir alguna remuneración que le permita la subsistencia. Esta situación se da en mayor medida cuando el ingreso promedio de las familias es muy bajo y no existe un ahorro o acumulación de riqueza con la cual podrían sobrevivir durante el tiempo del desempleo.

 

Todo esto implica que una tasa de desocupación baja o muy baja pudiera estar denotando una situación de precariedad económica de la población, de manera que amplios sectores sociales no se pueden dar el lujo de durar mucho tiempo desempleados (y se ocupan en cualquier actividad aunque esta sea por unas horas a la semana y que ésta sea muy mal remunerada, ya que eso es mejor que nada). Y esta es la razón que explica la otra parte por la que México tiene una tasa de desocupación más baja que otros con mejores condiciones laborales.

 

Como resultado, los problemas laborales de México son más de ingresos insuficientes y de trabajos no productivos. O en otras palabras, ¿De que nos sirve tener una “baja” tasa de desocupación si amplios sectores de la población están ocupados en actividades temporales, mal remuneradas, no generan valor agregado, ni contribuyen al ingreso nacional? Así pues, bajo la metodología utilizada por el INEGI no se puede concebir que un objetivo gubernamental sea aisladamente lograr una disminución pronunciada de la tasa de desocupación, ya que como se ha señalado, esta tasa por si misma, no nos dice nada acerca de las características del empleo ni de los ingresos percibidos.

 

Por esto, es necesario tener una visión más amplia del fenómeno y buscar complementar la tasa de desocupación con otros indicadores que muestren cual es la verdadera situación laboral en el país, tales como el número de trabajadores asegurados, o bien las tasas complementarias de desocupación que también desarrolla el INEGI (en este sentido podemos tomar en consideración la Tasa de Ocupación Parcial y Desocupación -TOPD1- que nos muestra que el desempleo y el subempleo en México ascendió al 10.74 por ciento de la población económicamente activa en el primer trimestre de 2009).

 

No debemos permitir que se engañe a la población manejando estadísticas, que si bien son correctas en su elaboración, no reflejan la realidad laboral nacional. Necesitamos conocer la verdadera dimensión de los problemas económicos para que se tomen las medidas correctas para resolverlos. Y en ese sentido, de una vez por todas deben darse las reformas en la legislación laboral que son indispensables para que los empresarios puedan crear una mayor cantidad de empleos de alto valor agregado y con una mejor remuneración. 

 

Director general GAEAP*

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