Artículos editoriales

Fecha: 21/01/10

¿Es inminente una nueva etapa de fortaleza del peso?

Alejandro Gómez Tamez*

El pasado 19 de enero, Don Dion escribió un artículo editorial titulado “Still Bullish on México” (“Aun animado por México” podría ser una aceptable traducción, dado que Bull Market es la forma como se le denomina a un mercado alcista), el cual fue publicado en el sitio de internet www.thestreet.com. En este artículo el autor señala que al tratarse de ETFs (Exchange Traded Funds por sus siglas en ingles –este es un instrumento financiero que sigue a un índice, una materia  prima, o una canasta de activos, pero se comercia como una acción en un mercado-) en el 2010, la mayor parte de la fuerza que se anticipa parece surgir de México.

En este sentido el autor se dice optimista sobre la evolución del peso mexicano en relación al dólar estadounidense, y agrega que por esta razón él mantiene su posición en el CurrencyShares Mexican Peso Trust. Esto lo justifica señalando que “con la perspectiva de que las economías estadounidense y mexicana dirigiéndose hacia la recuperación, es de esperarse que estos fondos se vayan para arriba.”

 

 

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El autor continúa afirmando que él no está solo en su perspectiva favorable sobre la evolución del peso. Señala que recientemente algunas empresas como el Deutsche Bank, Pimco y Aberdeen han salido a compartir su propia visión optimista acerca de la perspectiva del peso mexicano. Señala que en un artículo de Bloomberg, un representante de Aberdeen dijo que el Peso Mexicano está significativamente subvaluado y que ofrece la mayor parte de las perspectivas de ganancia en Latinoamérica.

Finalmente, Don Dion agrega en su artículo que el peso mexicano se ha mantenido marcadamente más débil frente al dólar (en comparación con otras monedas) durante los últimos cinco años, incluyendo al yen, euro y al real, “así que el peso parece tener aún cierto margen para apreciarse frente al dólar antes de que esto comience a afectar a las exportaciones negativamente.”

Este artículo editorial que me encuentro escribiendo en este momento tiene entonces el propósito de encender los focos amarillos a las autoridades monetarias del país, antes de que pudiera darse algo que ya muchos analistas anticipan: una importante apreciación del peso frente al dólar o el resurgimiento del llamado “superpeso”.

En este sentido, tenemos que algunos analistas anticipan que el tipo de cambio peso-dólar bien pudiera cerrar el 2010 en un nivel cercano a los $12.35 unidades, dados los importantes flujos de divisas que se espera lleguen al país. Y es que en la medida en que regresa la liquidez a los mercados globales, disminuye la percepción del riesgo que representa invertir en los mercados emergentes, se recupera la economía nacional con crecimientos en el Producto Interno Bruto (PIB), y se mantiene el importante diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, estaremos presenciando entradas importantes de dólares al país.

Este último punto es fundamental. Hay que señalar que en los Estados Unidos una persona que invirtiera en Bonos del Tesoro a plazo de un año estaría recibiendo un rendimiento anualizado de aproximadamente 0.30 por ciento; mientras que esa misma persona podría obtener en México un rendimiento en pesos de 4.98 por ciento (más/menos cualquier ganancia cambiaria ocasionada por las fluctuaciones en el tipo de cambio). 

Así pues, tenemos que en México se paga una tasa de interés por la inversión libre de riesgo 16.6 veces más alta que en los Estados Unidos, lo cual sin duda puede despertar el apetito de los inversionistas institucionales de aquel país.

Cabe señalar que aun mayor sería la ganancia de estos inversionistas si se cumple la expectativa de que el peso se fortalezca. Veamos un simple ejemplo: un inversionista cambia $1 millón de dólares por pesos el día de hoy y recibe $12 millones 895 mil pesos a cambio. Si este inversionista mete su dinero en Cetes a un año tendrá dentro de 365 días $13 millones 537 mil 171 pesos (su capital inicial más un rendimiento de 4.98 por ciento). Si dentro de un año el tipo de cambio está en $12.40 pesos por dólar (como algunos suponen que estará), entonces este inversionista obtendrá por sus pesos $1 millón 91 mil 707 dólares, ¡Un rendimiento de 9.17 por ciento anual por su inversión!  Evidentemente una cantidad mucho mayor que lo que obtendría por sus dólares invertidos en T-Bills estadounidenses.

Así pues, si los inversionistas extranjeros generan la suficiente sinergia (invirtiendo en México) harán que el peso se fortalezca y sus ganancias serán mucho mayores.  En otras palabras, les conviene entrar en estampida, fortalecer al peso y entonces cuando hayan obtenido jugosos rendimientos salirse con toda rapidez debilitando de nueva cuenta al valor del peso.

Ante esta situación es importante que el Banco de México considere disminuir las tasas de interés. Esta sería una medida que le daría competitividad a nuestra moneda, fortalecería las exportaciones, disminuiría las importaciones (inclusive bajaría el contrabando), fomentaría el turismo, implicaría mayores ingresos para Pemex, entre otros tantos beneficios.

Desde luego que si la baja en las tasas de interés de referencia viene acompañada de una disminución en las tasas de interés de los bancos, entonces se daría un impulso adicional a la economía nacional fortaleciendo el consumo y la inversión productiva, ya que las familias y empresas pagarían menos intereses por sus créditos y podrían gastar más; además de que las empresas estarían en mejores condiciones para solicitar créditos e invertir en su expansión.

Sabemos que el Banxico tiene temor de implementar una política monetaria laxa dada la actual burbuja inflacionaria, pero la realidad es que la burbuja será de una sola vez y entonces la inflación irá bajando paulatinamente.  En este momento es más importante el impacto que puede tener la política monetaria sobre el nivel del tipo de cambio que con respecto a la inflación.

Evitemos que los grandes inversionistas extranjeros hagan de México su mercado de capitales golondrinos en el que pueden recuperar sus pérdidas millonarias de 2008 y 2009. No renunciemos a la inversión extranjera de cartera, pero si seamos cuidadosos con lo que ésta puede hacerle a nuestra competitividad como nación.  En los siguientes meses veremos la capacidad del Dr. Agustín Carstens para convertir al Banxico en un promotor del empleo y el crecimiento económicos, y no sólo un mero banco encargado de controlar la inflación con la equivocada política de mantener al peso crónicamente sobrevaluado.

P.D. El peso mexicano ha mostrado una volatilidad moderada en el último mes. Tan sólo el 31 de diciembre de 2009 un dólar costaba $13.0659 pesos y el 19 de enero se vendía el billete verde en $12.6478 pesos. Esto implica una disminución en el precio del dólar de 3.2 por ciento y colocaba a nuestra moneda como la más sólida entre las monedas se las economías emergentes. Más tarde esta misma semana hemos visto que el dólar volvió a aumentar (el jueves) a $12.8950 pesos por unidad. Así, en el último mes el dólar ha costado en promedio $12.8196 pesos, y la desviación estándar de la paridad es de $0.1324 pesos por dólar.

Director Genera GAEAP*

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